sonrisas hacen una parva, poniéndose una al lado de otra , una
encima de otra... y después se transforman en mariposas: ¿ quién
puede afirmar que esa mariposa de alas de seda que anda por ahí
no es la sonrisa de alguien que conociste...o que no conociste,
alguien de este tiempo o de un tiempo pasado?
¿Y esa nube de tormenta que va ennegreciendo el cielo...y esa otra
que se le ha sumado...y la que viene desde el otro lado, no están
hechas de gritos airados , de imprecaciones , de "malas palabras
que salieron del televisor ?
¿Y la música?
La música se hace bandadas de aves, pájaros de distintos cantos
asomados al balcón celeste del aire.
Y las caricias son césped, gramilla, pastito tierno por el que podemos
correr descalzos , echarnos panza al sol para dormir la siesta...
Las amenazas se transforman en rejas: las de las cárceles y las
que nos separan de la alegría.
Los besos son la lana de las ovejas. Y luego el pulóver que te
ponés cuando refresca , la bufanda que te tapa la nariz ,
la manta de tu cama...
Las mentiras son el fuego que incendia los bosques.
¡OH, cuida lo que pones fuera de ti, no creas que lo puedes
echar a la basura...porque la basura no desaparece mágicamente...,
fijate como tratan las naciones de defenderse de la basura
nuclear que los países poderosos desparraman por la tierra !
Vamos a tomarnos del dedo meñique, como cuando estábamos
en sexto grado, vos y yo , como dos amigos de verdad...
y nos vamos a prometer:
No contaminar el mundo con palabras que duelan,
con rencores,
con venganzas,
con indiferencia,
con violencia,
con malas intenciones,
con desidia,
con abandono...
Y seguro que ni vos ni yo queremos que la desdicha sea la
neblina de los amaneceres,
que los llantos sean los truenos de las tormentas,
que el viento de la desesperanza del el altavoz del aullido
de los lobos...
¿A dónde se va lo que se va?
Se va a dar una vuelta por ahí, y luego torna , vuelve, regresa,
pasa nuevamente a nuestro lado , no desaparece , no se borra,
no se debilita...
Estará siempre.
Y no queremos que las penas arrastren sus cadenas de
fantasmas...
No queremos que el desamor ataque con el diente envenenado
de la cobra...
No queremos que las violetas sean un ramillete de espinas...
Por eso, cuida tu voz y tus palabras...
cuida tus pensamientos...
Porque todo lo lleva el viento, y
"El viento sopla donde quiere,
tú oyes su voz, pero no sabes
a dónde va, de dónde viene..." *
Cuando una viejita murió en la sección para el tratamiento de enfermedades de la vejez en una pequeña clínica cerca de Dundee, en Escocia, todos estaban convencidos de que ella no había dejado nada de valor.
Después, cuando las enfermeras revisaron sus míseras pertenencias, encontraron una poesía. Su calidad y contenido impresionaron tanto al personal, que todas las enfermeras querían una copia de la misma.
Una de ellas se llevó la copia a Irlanda. La única herencia que esta viejita legó a sus sucesores se hizo pública en la emisión de Navidad de las Noticias de la Unión para la Salud Mental de Irlanda del Norte. Este poema, sencillo pero elocuente, se presentó también con diapositivas.
Así esta menuda viejita de Escocia, sin posesiones materiales que legarle a este mundo, es la autora de este poema “anónimo” que circula por Internet.
Qué ven hermanas?
La viejita, quien ustedes creen que no se da cuenta de las cosas que ustedes hacen y que continuamente pierde el guante o el zapato.
A la pregunta: ¿Es el Infierno exotérmico (desprende calor) o endotérmico (lo absorbe)? Un estudiante escribió lo siguiente:
En primer lugar, necesitamos saber en qué medida la masa total del Infierno varía con el tiempo. Para ello hemos de saber a qué ritmo entran las almas en el Infierno y a qué ritmo salen.
Tengo, sin embargo, entendido que, una vez dentro del Infierno, las almas ya no salen de él. Por lo tanto, no se producen salidas.
En cuanto a cuántas almas entran, veamos lo que dicen las diferentes religiones: la mayoría de ellas declaran que si no perteneces a ellas, irás al Infierno. Dado que hay más de una religión que así se expresa y que la gente no pertenece a más de una, podemos concluir que todas las almas van al Infierno.
Con las tasas de nacimientos y muertes existentes, podemos deducir que el número de almas en el Infierno crece de forma exponencial.
Veamos ahora cómo varía el volumen del Infierno:
Según la Ley de Boyle, para que la temperatura y la presión del Infierno se mantengan estables, el volumen debe expandirse en proporción a la entrada de almas.
Hay dos posibilidades:
1).- Si se expande a una velocidad menor que la de entrada de almas, la temperatura y la presión subirán hasta que el Infierno se desintegre.
2).- Si el Infierno se expande a una velocidad mayor que la de la entrada de almas, la temperatura y la presión disminuirán hasta que se congele.
¿Qué posibilidad es la verdadera?
Si aceptamos lo que me dijo Ana en mi primer año de carrera (“hará frío en el Infierno antes de que me acueste contigo”), y teniendo en cuenta que me acosté con ella ayer noche, la posibilidad número 2 es la verdadera y, por tanto, daremos como cierto que el Infierno es exotérmico y que ya está congelado.
El corolario de esta teoría es que, dado que el Infierno ya está congelado, ya no acepta más almas y está, por tanto, extinguido, dejando al Cielo como única prueba de la existencia de un ser divino, lo que explica por qué Ana no paraba de gritar ‘Oh Dios mío!'
Dicho estudiante fue el único que sacó sobresaliente









