Todo empezó en 1944: Agradecido por la enorme cantidad de cartas que llegaban a un programa que tenía en Radio Argentina de Buenos Aires, Febbraro buscó en el calendario una fecha en honor a tanta entrega. Y, dice, “Había muchísimas celebraciones diarias, pero faltaba algo: no existía un día que homenajeara la amistad”. Manos a la obra con la tierna “empresa” Don Enrique desechó en el año ’45, el fin de la Segunda Guerra Mundial y la Fundación de las Naciones Unidas, porque eran hechos vinculados con la violencia.
En 1969, pensó que la llegada del hombre a la Luna podía ser el momento apropiado: Y agrega, “El acontecimiento causó una conmoción general en todo el mundo; todos acompañamos esa proeza del hombre a través de las pantallas de televisión.
Desde la Tierra, se experimentó una profunda sensación de solidaridad y todos nos sentimos amigos de los que estaban tan distantes. Sin duda, fue un hecho científico alucinante, pero nadie puede quitarle su mérito poético”.
Enrique Febbraro, es de Lomas de Zamora, donde fundó la Asociación Mundial para el Entendimiento. Profesor de psicología, músico y odontólogo, recorrió el mundo llevando la amistad como bandera y fue dos veces candidato a premio Nóbel de la Paz. ¿Cómo logró que llegue a ser internacional su iniciativa?: Mandó mil tarjetas a amigos y conocidos de todo el mundo.
“Como no se sabía el día exacto en que se realizaría el alunizaje, no imprimí la fecha y tuve que completarlas a mano el último minuto”, recordó. Más de 700 personas respondieron a su iniciativa y muchos le propusieron universalizar la grata celebración. Entusiasmado, con el apoyo de otros tantos, Febbraro envió cartas a asociaciones, gobiernos e instituciones, y logró que más de cien países se sumaran al festejo. “Si llueve comparto mi paraguas. Si no tengo paraguas comparto la lluvia”.
Así sintetiza Don Enrique, la palabra amigo.
Criado en un mundo de poetas, devoto del tango y miembro activo de la vieja bohemia ciudadana, el hombre se queja de ciertos “reproches” que no cesan: “Hay quienes me dicen que inventé una fecha comercial. Uno hace lo que está en su corazón. Yo creo en la virtud y en la utilidad de la virtud. Para mí, el Día del Amigo es un grito que invita a dar un testimonio de fe en el valor de la alegría, la ternura y la ética: es decir, de la práctica cotidiana de la amistad”. (Nota periodística del archivo Corporación del Desarrollo de Gualeguaychú).
Dicen que una vez un hombre era perseguido por varios malhechores que querían matarlo. El hombre ingresó a una cueva. Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores a la que él se encontraba.
Con tal desesperación elevó una plegaria a Dios, de la siguiente manera:'Dios todopoderoso, haz que dos ángeles bajen y tapen la entrada, para que no entren a matarme'
.En ese momento escuchó a los hombres acercándose a la cueva en la que estaba escondido, y vio que apareció una arañita.
La arañita empezó a tejer una telaraña en la entrada.'Señor te pedi ángeles, no una araña.'
Y continuó:-'Señor por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada para que los hombres no puedan entrar a matarme'.
Abrió los ojos esperando ver el muro tapando la entrada, y observó a la arañita tejiendo la telaraña.
Estaban ya los malhechores ingresando en la cueva anterior y éste quedó esperando su muerte.
Cuando los malhechores estuvieron frente a la cueva que se encontraba el hombre, ya la arañita había tapado toda la entrada, entonces se escuchó esta conversación:- Vamos, Entremos a esta cueva.- No.
No ves que hasta hay telarañas, nadie ha entrado en esta cueva. Sigamos buscando en las demás.
Hay una frase muy bella que dice:
'Si le pides a Dios un árbol te lo dará, en forma de semilla¿








