He leído tanto acerca de la felicidad, que si es un fin, que si es un camino, que si la da o no el dinero, que si la otorga o no la belleza física, etc.
Me quedé pensando en mi propia vida, en la vida de los que me rodean y siempre he escuchado que "antes" eran felices, cuando vivían en la colonia que quedaba retirada de la ciudad éramos felices y cuando vivían en ella se quejaban pues todo les quedaba lejos.
Cuando estaba de novia con aquel chico que estaba chaparrito si fui feliz y cuando estaba viviendo la relación me apenaba de ser más alta que él.
Cuando estaba en el trabajo del Licenciado Gruñón me iba mejor, tenía mejor sueldo y mas tiempo y cuando estaba de subordinado del Licenciado Gruñón la vivía quejándome de él y de lo pesado que era...
¿Te das cuenta de que nunca estamos conformes y siempre añoramos el tiempo pasado?
Entonces pensé: si el día de hoy es el pasado de mañana, guau!!!!! Hoy soy feliz, hoy he alcanzado la felicidad que tanto he deseado.

Esto lo pensé anoche que me sentí vieja y sola al partir mis hijas en viaje de vacaciones ellas solas sin mí, ya no me necesitan y casi me sentí inútil y deprimida.


Colaboración de Lupita Mora México

Un presumido estudiante que se encontraba en un autobús lleno hasta los topes...l se tomó la molestia de explicarle a un señor mayor sentado a su lado, porqué le es imposible a la vieja generación comprender a su generación.


"Usted creció en un mundo diferente, realmente casi un mundo primitivo", dijo en voz lo suficientemente alta para que lo escucharan alrededor. "Los jóvenes de hoy crecimos con televisión, internet, aviones a reacción, viajes al espacio, el hombre caminando sobre la luna. Nuestras sondas espaciales han visitado Marte.. Tenemos naves con energía nuclear y coche eléctrico y de hidrógeno. Computadoras con procesos a la velocidad de la luz... y más"

Después de un breve silencio el señor mayor respondió lo que sigue:





Tienes razón, hijo mío. Nosotros no tuvimos esas cosas cuando éramos jóvenes..... así que las inventamos.



Ahora, ¡¡¡arrogante gilipollas!!!, ¿qué estás haciendo TÚ para la próxima generación?"



¡El aplauso fue atronador!

UN HOYO DETRAS


Un hombre estaba jugando golf, cuando de repente se sintió perdido.

Vio delante de él a una mujer jugando y fué a su encuentro.

-'Buen día ¿Podría ayudarme?, no sé en qué número de hoyo estoy.

-'Usted está un hoyo detrás mío. Yo estoy en el 7, usted está en el 6.'

El hombre le agradeció y continuó jugando.

Un par de horas más tarde, se sintió nuevamente perdido.

Vio a la misma mujer y fue hacia ella con algo de vergüenza.

'Perdón por molestarla otra vez. Me perdí nuevamente. ¿ Podría decirme en qué hoyo estoy ahora?'

-'Usted está un hoyo detrás mío. Yo estoy en el 14, usted en el 13.'

Nuevamente le agradeció el gesto y continuó jugando.

Cuando finalizó, vio a la mujer en el bar del club.

Fué hacia ella y le preguntó si podría invitarla a tomar un trago, en agradecimiento por haberlo ayudado.

Ella aceptó y comenzaron a charlar animadamente hasta que él le preguntó a que se dedicaba.



-'Estoy en ventas.'





-¿No bromee, en serio?, yo también ¿Qué vende?' le preguntó el hombre.

Ella se sintió un tanto avergonzada de contarle, y después de que él le insistiera, se dispuso a decírselo si le prometía no reírse.

Él prometió no hacerlo.

-'Vendo tampones.'

Él inmediatamente soltó una gran carcajada y entonces ella enojada le dijo

-'Me prometió que no se reiría '

-'¿Cómo no hacerlo? ..

'YO VENDO PAPEL HIGIENICO' ¡SIGO ESTANDO UN HOYO DETRAS SUYO!!!!!!!!!!!!!!!!



Don Roque era ya un anciano cuando murió su esposa, durante largos años había trabajado con ahínco para sacar adelante a su familia. Su mayor deseo era ver a su hijo convertido en un hombre de bien, respetado por los demás, ya que para lograrlo dedicó su vida y su escasa fortuna.
A los 70 años Don Roque se encontraba sin fuerzas, sin esperanzas, solo y lleno de recuerdos. Esperaba que su hijo, brillante profesional, le ofreciera su apoyo y comprensión, pero veía pasar los días sin que este apareciera y decidió por primera vez en su vida pedirle un favor a su hijo.


Don Roque tocó la puerta de la casa donde vivía su hijo con su familia.

- ¡Hola papá! ¡Qué milagro que vienes por aquí!

- Ya sabes que no me gusta molestarte, pero me siento muy solo, además estoy cansado y viejo.

- Pues a nosotros, nos da mucho gusto que vengas a visitarnos, ya sabes que esta es tu casa.

- Gracias hijo, sabía que podía contar contigo ,pero temia ser un estorbo. No te molestaria que me quedara a vivir contigo?

Quedarte a vivir aquí?, sí... claro... pero no se si estarías a gusto. Tú sabes, la casa es chica, mi esposa es muy especial...y luego los niños..

Mira hijo, si te causo muchas molestias olvídalo, no te preocupes por mí, alguien me tenderá la mano.

- No padre no es eso, sólo que... no se me ocurre dónde podrías dormir. No puedo sacar a nadie de su cuarto, mis hijos no me lo perdonarían... o sólo que no te moleste dormir en el patio...

- ¿Dormir en el patio? Está bien.

El hijo de Don Roque llamó a su hijo Luis de 12 años:

- Dime papá.

- Mira hijo, tu abuelo se quedará a vivir con nosotros. Tráele una cobija para que se cubra en la noche.

Sí, con gusto papá... ¿y dónde va a dormir?

- En el patio, no quiere que nos incomodemos por su culpa.

Luis subió por la cobija, tomó unas tijeras y la cortó en dos partes.

En ese momento llegó su padre:

¿Qué haces Luis? ¿Por qué cortas la manta de tu abuelo?

- Sabes papá, estaba pensando...

- ¿Pensando qué?

- En guardar la mitad de la cobija para cuando tú seas viejo y vayas a vivir a mi casa.

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