Los indios de una remota reserva preguntaron a su nuevo jefe si el próximo invierno iba a ser frío o apacible.
Dado que el jefe había sido educado en una sociedad moderna, no conocía los viejos trucos indios.
Así que, cuando miró el cielo, se vio incapaz de adivinar qué iba a suceder con el tiempo...
De cualquier manera, para no parecer dubitativo, respondió que el invierno iba a ser verdaderamente frío, y que los miembros de la tribu debían recoger leña para estar preparados.
No obstante, como también era un dirigente práctico, a los pocos días tuvo la idea de telefonear al Servicio Nacional de meteorología.
-¿El próximo invierno será muy frío? - preguntó.
-Sí, parece que el próximo invierno será bastante frío - respondió el meteorólogo de guardia.
De modo que el jefe volvió con su gente y les dijo que se pusieran a juntar todavía más leña, para estar aún más preparados.
Una semana después, el jefe llamó otra vez al Servicio Nacional de meteorología y preguntó:
-¿Será un invierno muy frío?
-Sí - respondió el meteorólogo- va a ser un invierno muy frío.
Honestamente preocupado por su gente, el jefe volvió al campamento y ordenó a sus hermanos que recogiesen toda la leña posible, ya que parecía que el invierno iba a ser verdaderamente crudo.
Dos semanas más tarde, el jefe llamó nuevamente al Servicio Nacional de Meteorología:
-¿Están ustedes absolutamente seguros de que el próximo invierno habrá de ser muy frío.
-Absolutamente, sin duda alguna - respondió el meteorólogo - va a ser uno de los inviernos más fríos que se hayan conocido.
-¿Y cómo pueden estar ustedes tan seguros?
Coño, porque los indios están recogiendo leña como locos!!!
El diez es el número clave para arrancar el nuevo año con todas las fuerzas.
Porque en nuestra cultura todo lo contamos de a diez.
Simplemente porque tenemos diez dedos en las manos para contar.
El diez sugiere el fin de un ciclo y el comienzo de otro.
Claro, es el número base del sistema decimal.
Por eso las crisis emocionales de los 30, de los 40, de los 50.
A nadie se le ocurriría plantear la crisis de los 37 años o de los 44.
Diez es el primer número que reúne dos dígitos: el que refleja la unidad y el que representa la nada.
Es la nota máxima posible en los exámenes.
Es la puntuación más alta en competencias olímpicas.
El diezmo era el tributo que se pagaba a la iglesia o al rey.
En las barajas, del uno al diez llevan número y se grafican con la respectiva cantidad de elementos correspondientes a cada palo.
Después del diez vienen las figuras.
Según el tarot, el diez simboliza la rueda de la fortuna y por lo tanto, la evolución.
Contábamos hasta diez para jugar a las escondidas, nos cantaron hasta hartarnos la canción infantil “Eran diez indiecitos”, y leímos obligadamente “Rosaura a las diez”.
Todos los relojes en los avisos publicitarios marcan las diez y diez
Jesús limpió diez leprosos.
Egipto soportó diez plagas.
Los mandamientos son diez y generalmente las normas se compilan en decálogos.
Y para colmo, en este año decimal celebramos la Revolución de Mayo en su bicentenario.
El año termina para nosotros en este mes, que si bien es el duodécimo, lleva el nombre de diez,- por eso diciembre-..
Es que para los romanos el año se iniciaba en marzo.
Precisamente entre los romanos, el cinco es la V porque es el esquema gráfico de una sola mano, y el diez es la equis, que junta dos “ve” por su vértice y representa las dos manos.
Es por eso que diez en números romanos se escribe con una X.
Y ya que la X en matemática es siempre la incógnita a despejar, no tengamos dudas de que el año que empieza nos va a ser inmensamente favorable.
Individualmente y en conjunto.
Y vamos a gambetear todas las adversidades a la manera de Maradona o Messi, los mejores diez del mundo. .
Dos mil diez , ¡ tiene diez letras....!
¡ Suerte para todos !

Buenos Aires, 4 de enero (Reporter). A poco más de un mes de recibir el transplante cardiopulmonar que era su única esperanza de vida, el cantante Sandro falleció esta noche en el Hospital Italiano de Mendoza.
El médico Claudio Burgos informó a la prensa que el artista murió a las 20.40, luego de que su deteriorado estado de salud desembocara en un shock séptico y en una coagulopatía
Ricardo recibió un loro por su cumpleaños; ya era un loro adulto,
con una muy mala actitud y vocabulario. Cada palabra que decía estaba
adornada por alguna palabrota, así como siempre, de muy mal genio.
Ricardo trató, desde el primer día, de corregir la actitud del loro,
diciéndole palabras bondadosas y con mucha educación, le ponía música
suave y siempre lo trataba con mucho cariño.
Llego un día en que Ricardo perdió la paciencia y gritó al loro, el
cual se puso más grosero aún, hasta que en un momento de
desesperación, Ricardo puso al loro en el congelador.
Por un par de minutos aún pudo escuchar los gritos del loro y el
revuelo que causaba en el compartimiento, hasta que de pronto, todo fue silencio.
Luego de un rato, Ricardo arrepentido y temeroso de haber matado al
loro, rápidamente abrió la puerta del congelador.
El loro salió y con mucha calma dio un paso al hombro de Ricardo y dijo:
Siento mucho haberte ofendido con mi lenguaje y actitud, te pido me
disculpes y te prometo que en el futuro vigilaré mucho mi
comportamiento".
Ricardo estaba muy sorprendido del tremendo cambio en la actitud del
loro y estaba a punto de preguntarle qué es lo que lo había hecho
cambiar de esa manera, cuando el loro continuó:
¿te puedo preguntar una cosa?...
Si.. como no!!, contesto Ricardo
¿Qué fue lo que hizo el pollo?








