Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino. Entonces se escondió y miró para ver si alguien quitaba la tremenda roca. Algunos de los comerciantes más adinerados del rey y cortesanos vinieron y simplemente le dieron una vuelta. Muchos culparon al rey ruidosamente de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar la piedra grande del camino.
Entonces un campesino vino, y llevaba una carga de verduras. Al aproximarse a la roca, el campesino puso su carga en el piso y trató de mover la roca a un lado del camino. Después de empujar y fatigarse mucho, lo logró. Mientras recogía su carga de vegetales, notó una cartera en el suelo, justo donde había estado la roca. La cartera contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para la persona que removiera la piedra del camino. El campesino aprendió lo que los otros nunca entendieron.
Cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar la condición de uno.
ESPERO QUE ESTO LES LLEGUE PROFUNDAMENTE AL CORAZON, TANTO COMO ME LLEGO A MI...
Un hombre joven estaba de compras en el supermercado, cuando notó que una viejecita lo siguió por todos lados. Si el se paraba, ella se paraba al lado de él y, además, se quedaba mirándolo.
Al fin, camino a la caja, ella se atrevió a hablarle y volteándose le dijo:
“Espero que no lo haya hecho sentirse incomodo; es sólo que usted se parece mucho a mi hijo recién fallecido”..
El joven con un nudo en la garganta, replico que estaba todo bien, que no había problema.
La viejita entonces le dijo:
- Joven, le quiero pedir algo poco común.
El joven le contestó diciéndole:
- Dígame en que puedo ayudarla, señora.
La viejita le dijo que quería que le dijera 'Adiós mamá' cuando se fuera del supermercado, y que esto la haría Muy feliz!
El joven sabiendo que seria un gesto que llenaría el corazón y el espíritu de la viejecita, accedió gustoso. Entonces, mientras la viejita pasaba por la caja registradora se volteo y sonriendo, con la mano le dijo:
- ¡¡¡ADIOS HIJO!!!'
Él, lleno de amor y ternura, le respondió efusivamente:
- ¡¡¡ADIOS MAMA!!!'
El hombre, contento y satisfecho por que seguramente había traído un poco de alegría a la viejecita, continuó pagando sus compras.
- Son $ 623,54 le dijo la cajera.
- ¿Cómo tanto si llevo sólo cinco cosas???
Y la cajera le dice:
- Si, pero su MAMA dijo que usted pagaría por sus cosas también.
Moraleja:
No confíen en ninguna vieja loca que se les acerque en el supermercado!!!
Un niño negro contemplaba extasiado al vendedor de globos en la feria del pueblo. El pueblo era pequeño y el vendedor había llegado pocos días atrás, por lo tanto no era una persona conocida....
En pocos días la gente se dio cuenta de que era un excelente vendedor ya que usaba una técnica muy singular que lograba captar la atención de niños y grandes. En un momento soltó un globo rojo y toda la gente, especialmente los potenciales, pequeños clientes, miraron como el globo remontaba vuelo hacia el cielo.
Luego soltó un globo azul, después uno verde, después uno amarillo, uno blanco...
Todos ellos remontaron vuelo al igual que el globo rojo...
El niño negro, sin embargo, miraba fijamente sin desviar su atención, un globo negro que aún sostenía el vendedor en su mano.
Finalmente decidió acercarse y le preguntó al vendedor: Señor, si soltara usted el globo negro. ¿Subiría tan alto como los demás?
El vendedor sonrió comprensivamente al niño, soltó el cordel con que tenía sujeto el globo negro y, mientras éste se elevaba hacia lo alto, dijo: No es el color lo que hace subir, hijo. Es lo que hay adentro.








