El maestro pregunta:


¿Qué pasa si pongo una barra de fierro en el agua?

Y en la última fila se escucha responder:

¡Se oxida!...



Luego el maestro dice:

¿Y si pongo una de oro?

Y se escucha decir a Jaimito:

¡Desaparece!



Un monaguillo, en mitad de la misa, se pone a gritar:

- ¡Milagro! Milagro! ¡La sangre de Cristo esta hirviendo!...



Se acerca el cura y le dice en voz baja:

- Calla gilipollas, que tengo un catarro y le he echado un efervescente al vino.





- ¿Sabes como se titula el libro de religión favorito entre los caníbales de las misiones?...



- "1000 maneras de servir a tu prójimo"



Una Señorita va a la iglesia a confesarse:

- "Perdóneme padre porque he pecado", dice la tipa.

- "Bueno hija, cuéntame tus pecados", le responde el cura.

- "El otro día estaba caminando por la calle cuando me encontré con un viejo amigo. Fuimos a tomar un café, empezamos a charlar, fuimos a su departamento e hicimos el amor. Y como yo soy tan FRUGIL..."



- "Frágil, hija, se dice frágil", interpone el padre.

- "Bueno, al día siguiente estaba sentada en la plaza cuando de repente se aparece otro amigo. Empezamos a charlar y después terminamos en mi departamento e hicimos el amor. Y como yo soy tan FRUGIL..."

- "Frágil, hija, frágil," dice otra vez el cura.

- "Y ayer estaba con mis amigas cuando se apareció mi novio. Empezamos a conversar, y después fuimos a su departamento y como yo soy tan, ay cual es esa palabra, padre?"

- "Puta, hija, puta."



Esto era un pastor irlandés que vivía solo en unas montañas con un perro. Un día se muere el perro y el pastor baja al pueblo y se dirige a la Iglesia.

- Padre, se me ha muerto el perro. ¿Podría usted decir una misa por la pobre criatura?...



- No, mira, no podemos celebrar servicios por un animal en la iglesia. Pero en el pueblo de al lado hay un cura hereje de una de esas extrañas denominaciones, y lo mismo está de acuerdo.

- Pues muchísimas gracias. Por cierto, ¿tiene usted alguna idea de cuanto podría donar por el servicio? ¿Serían 1.000 € apropiados?

- Pero hijo, ¿por qué no empezaste diciendo que el perro era católico?



Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino. Entonces se escondió y miró para ver si alguien quitaba la tremenda roca. Algunos de los comerciantes más adinerados del rey y cortesanos vinieron y simplemente le dieron una vuelta. Muchos culparon al rey ruidosamente de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar la piedra grande del camino.


Entonces un campesino vino, y llevaba una carga de verduras. Al aproximarse a la roca, el campesino puso su carga en el piso y trató de mover la roca a un lado del camino. Después de empujar y fatigarse mucho, lo logró. Mientras recogía su carga de vegetales, notó una cartera en el suelo, justo donde había estado la roca. La cartera contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para la persona que removiera la piedra del camino. El campesino aprendió lo que los otros nunca entendieron.



Cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar la condición de uno.

ESPERO QUE ESTO LES LLEGUE PROFUNDAMENTE AL CORAZON, TANTO COMO ME LLEGO A MI...




Un hombre joven estaba de compras en el supermercado, cuando notó que una viejecita lo siguió por todos lados. Si el se paraba, ella se paraba al lado de él y, además, se quedaba mirándolo.



Al fin, camino a la caja, ella se atrevió a hablarle y volteándose le dijo:



“Espero que no lo haya hecho sentirse incomodo; es sólo que usted se parece mucho a mi hijo recién fallecido”..



El joven con un nudo en la garganta, replico que estaba todo bien, que no había problema.





La viejita entonces le dijo:



- Joven, le quiero pedir algo poco común.



El joven le contestó diciéndole:



- Dígame en que puedo ayudarla, señora.



La viejita le dijo que quería que le dijera 'Adiós mamá' cuando se fuera del supermercado, y que esto la haría Muy feliz!



El joven sabiendo que seria un gesto que llenaría el corazón y el espíritu de la viejecita, accedió gustoso. Entonces, mientras la viejita pasaba por la caja registradora se volteo y sonriendo, con la mano le dijo:



- ¡¡¡ADIOS HIJO!!!'



Él, lleno de amor y ternura, le respondió efusivamente:



- ¡¡¡ADIOS MAMA!!!'



El hombre, contento y satisfecho por que seguramente había traído un poco de alegría a la viejecita, continuó pagando sus compras.




- Son $ 623,54 le dijo la cajera.



- ¿Cómo tanto si llevo sólo cinco cosas???



Y la cajera le dice:



- Si, pero su MAMA dijo que usted pagaría por sus cosas también.











Moraleja:



No confíen en ninguna vieja  loca que se les acerque en el supermercado!!!





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