con todas las cosas que tengo que hacer

antes que el reloj sonara.



Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante.

Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.



Hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso

o puedo dar gracias a Dios porque las plantas están siendo regadas.



Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero

o puedo estar contento que mis finanzas me empujan

a planear mis compras con inteligencia.



Hoy puedo quejarme de mi salud

o puedo regocijarme de que estoy vivo.



Hoy puedo lamentarme de todo

lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo

o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.



Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas

o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.



Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos

o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.



Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar

o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.



Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela

o puedo abrir mi mente enérgicamente

y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.



Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar

o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente, cuerpo y alma.



Hoy el día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma y aquí estoy,

soy el escultor. Lo que suceda hoy depende de mi,

yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.



Que tengas un gran día... a menos que tengas otros planes.

El niño se puso su ropa para el frío y le dijo a su padre,:
OK, papá, estoy listo'.

Su papá, el Pastor, le dijo, 'Listo paraqué?'



'Papá, es hora de ir afuera y repartir nuestros volantes.'

El papá respondió, 'Hijo, esta muy frío afuera y está lloviznando.'



El niño miró sorprendido a su padre y le dijo, 'Pero Papá, la gente necesitan saber de Dios aún en los días lluviosos.'

El Papá contestó , 'Hijo yo no voy a ir afuera con este tiempo.'



Con desespero, el niño dijo, 'Papá, puedo ir yo solo? Por favor?

Su padre titubeó por un momento y luego dijo, 'Hijo, tú puedes ir. Aquí tienes los volantes, ten cuidado.'



'Gracias papá!'



Y con esto, el hijo se fue debajo de la lluvia. El niño de 11 años caminó todas las calles del pueblo, repartiendo los volantes a las personas que veía.



Después de 2 horas caminando bajo la lluvia, con frío y su último volante, se detuvo en una esquina y miró a ver si veía a alguien a quien darle el volante, pero las calles estaban totalmente desiertas. Entonces él se viró hacia la primera casa que vio, caminó hasta la puerta del frente, tocó el timbre varias veces y esperó, pero nadie salió.



Finalmente el niño se volteó para irse, pero algo lo detuvo. El niño se volteó nuevamente hacia la puerta y comenzó a tocar el timbre y a golpear la puerta fuertemente con los nudillos. Él seguía esperando, algo lo aguantaba ahí frente a la puerta. Tocó nuevamente el timbre y esta vez la puerta se abrió suavemente.

Salió una señora con una mirada muy triste y suavemente le preguntó:

'Qué puedo hacer por ti, hijo.'

Con unos ojos radiantes y una sonrisa que le cortaba las palabras, el niño dijo,:

'Señora, lo siento si la molesté, pero sólo quiero decirle que .....*DIOS REALMENTE LA AMA * y vine para darle mi último volante, que habla sobre DIOS y SU GRAN AMOR.



El niño le dio el volante y se fue.

Ella solo dijo:

'GRACIAS, HIJO, y que DIOS te bendiga.'

Bien, el siguiente domingo por la mañana el pastor estaba en el púlpito y cuando comenzó el servicio preguntó:



'Alguien tiene un testimonio ó algo que quiera compartir?.



Suavemente, en la fila de atrás de la iglesia, una señora mayor se puso de pie. Cuando empezó a hablar, una mirada radiante y gloriosa brotaba de sus ojos:



'Nadie en esta iglesia me conoce. Nunca había estado aquí, incluso todavía el domingo pasado no era Cristiana.

Mi esposo murió hace un tiempo atrás dejándome totalmente sola en este mundo. El domingo pasado fue un dia particularmente frío y lluvioso, y también lo fue en mi corazón; ese día llegué al final del camino, ya que no tenía esperanza alguna ni ganas de vivir.

Entonces tomé una silla y una soga y subí hasta el ático de mi casa. Amarré y aseguré bien un extremo de la soga a las vigas del techo; entonces me subí a la silla y puse el otro extremo de la soga alrededor de mi cuello.

Parada en la silla, tan sola y con el corazón destrozado, estaba a punto de tirarme cuando de repente escuché el sonido fuerte del timbre de la puerta.

Entonces pensé, 'Esperaré un minuto y quien quiera que sea se irá'.

Yo esperé y esperé, pero el timbre de la puerta cada vez era más insistente, y luego la persona comenzó a golpear la puerta con fuerza.

Entonces me pregunté, QUIEN PODRÁ SER?

Jamás nadie toca mi puerta ni vienen a verme!

Solté la soga de mi cuello y fui hasta la puerta, mientras el timbre seguía sonando cada vez con mayor insistencia.



Cuando abrí la puerta no podía creer lo que veían mis ojos, frente a mi puerta estaba el más radiante y angelical niño que jamás había visto.

Su sonrisa, ohhh, nunca podré describirla! Las palabras que salieron de su boca hicieron que mi corazón, muerto hace tanto tiempo, volviera a la vida, cuando dijo con voz de querubín: 'SEÑORA , sólo quiero decirle que DIOS realmente la ama.'



'Cuando el pequeño ángel desapareció entre el frío y la lluvia , cerré mi puerta y leí cada palabra del volante.

Entonces fui al ático para quitar la silla y la soga.

Ya no las necesitaría más. Como ven . . .ahora soy una hija feliz del REY.

Como la dirección de la iglesia estaba en la parte de atrás del volante, yo vine personalmente decirle GRACIAS a ese pequeño ÁNGEL DE DIOS que llegó justo a tiempo y, de hecho, a rescatar mi vida de una eternidad en el infierno.'

Todos lloraban en la iglesia.

El Pastor bajó del pulpito hasta la primera banca del frente, donde estaba sentado el pequeño ángel; tomó a su hijo en sus brazos y lloró incontrolablemente.



Probablemente la iglesia no volvió a tener un momento más glorioso.



Don Roque era ya un anciano cuando murió su esposa, durante largos años había trabajado con ahínco para sacar adelante a su familia. Su mayor deseo era ver a su hijo convertido en un hombre de bien, respetado por los demás, ya que para lograrlo dedicó su vida y su escasa fortuna.
A los 70 años Don Roque se encontraba sin fuerzas, sin esperanzas, solo y lleno de recuerdos. Esperaba que su hijo, brillante profesional, le ofreciera su apoyo y comprensión, pero veía pasar los días sin que este apareciera y decidió por primera vez en su vida pedirle un favor a su hijo.

Don Roque tocó la puerta de la casa donde vivía su hijo con su familia. - ¡Hola papá! ¡Qué milagro que vienes por aquí! - Ya sabes que no me gusta molestarte, pero me siento muy solo, además estoy cansado y viejo. - Pues a nosotros, nos da mucho gusto que vengas a visitarnos, ya sabes que esta es tu casa. - Gracias hijo, sabía que podía contar contigo ,pero temia ser un estorbo. No te molestaria que me quedara a vivir contigo?

Quedarte a vivir aquí?, sí... claro... pero no se si estarías a gusto. Tú sabes, la casa es chica, mi esposa es muy especial...y luego los niños...
Mira hijo, si te causo muchas molestias olvídalo, no te preocupes por mí, alguien me tenderá la mano. - No padre no es eso, sólo que... no se me ocurre dónde podrías dormir. No puedo sacar a nadie de su cuarto, mis hijos no me lo perdonarían... o sólo que no te moleste dormir en el patio... - ¿Dormir en el patio? Está bien.
El hijo de Don Roque llamó a su hijo Luis de 12 años: - Dime papá. - Mira hijo, tu abuelo se quedará a vivir con nosotros. Tráele una cobija para que se cubra en la noche.

Sí, con gusto papá... ¿y dónde va a dormir? - En el patio, no quiere que nos incomodemos por su culpa. Luis subió por la cobija, tomó unas tijeras y la cortó en dos partes. En ese momento llegó su padre:

¿Qué haces Luis? ¿Por qué cortas la manta de tu abuelo? - Sabes papá, estaba pensando... - ¿Pensando qué? - En guardar la mitad de la cobija para cuando tú seas viejo y vayas a vivir a mi casa.

Un científico que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos




Así que pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas



Cierto día, su hijo de 7 años invadió su laboratorio decidido a ayudarlo a trabajar



El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado



Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiese darle, con el objeto de distraer su atención



De repente, se encontró con una revista en donde había un mapa con el mundo, justo lo que precisaba

Con unas tijeras recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta se lo entregó a su hijo

 diciendo:




Como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin ayuda de nadie


El científico calculó que al pequeño le llevaría 10 días componer el mapa, pero no fue así



Pasadas algunas horas escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente:



Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo

Al principio el padre no creyó en el niño

Pensó que sería imposible que a su edad hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes




Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño



Pero para su sorpresa, el mapa estaba completo

Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares



¿Cómo era posible?

¿Cómo el niño había sido capaz de hacerlo?



De esta manera el padre preguntó con asombro a su hijo:

Hijito, tú no sabías cómo era el mundo


¿cómo lo lograste?



El niño respondió:

Papá, respondió el niño, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para

 recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre.



Así que di vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía cómo era.





Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta a la hoja y ví que había arreglado al mundo.



Gabriel García Márquez



A veces nuestros problemas son difíciles de resolver, pero si los mirásemos al revés, con otra visión,
 
 
 alli podremos encontrarles la solución.


 Siempre existe una forma de resolver las cosas.


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